«No se trata de desarrollar lo espiritual. En realidad lo espiritual ya está todo desarrollado en sí, pues nuestro ser espiritual es todo él, por definición, luz, conocimiento, poder. Lo que hay que hacer es preparar nuestros mecanismos más elementales, más personales, nuestro cuerpo físico, nuestra actividad, nuestros sentimientos, nuestra mente, de forma que sean aptos para recoger, para recibir y dejar pasar a través de ellos esa luz, esa fuerza espiritual.»

«Entonces me di cuenta que en el fondo, en nosotros hay una noción de realidad, una noción de identidad, pero que esta noción de identidad no la vivimos directamente donde está, sino a través de la mente, entonces la mente fracciona esa noción única de identidad: a esa noción de realidad-identidad vivida dentro, la mente la llama “yo”; a la misma noción de realidad-identidad vivida arriba (arriba quiere decir en un sentido universal, impersonal) la llama “Dios”, y cuando esa realidad la vive fuera, la llama
“mundo”, cosas, existencia.»

«Yo no soy mente sino que la mente es mía. Yo soy aparte de mi mente., es decir aparte de todos los problemas que pueda plantearme mi mente, incluso de los reales y fuertes que puedan existir, aunque tenga que afrontarlos y resolverlos y exponer por ellos la vida. Pues incluso esos problemas son aparte de nosotros mismos. Hay algo en nosotros, en nuestro yo, completamente aparte de todas las demás cosas y que está por encima de todo lo que pueda pasar. Yo estoy por encima del problema, porque soy más allá del problema. Un problema es agobiante cuando la persona se encuentra situada dentro o debajo de él. Pero cuando nos situamos por encima, los podemos manejar con objetividad y soltura».

«Los niños, animales y plantas expresan sin engaño una realidad profunda»