«Eventos ocurren, acciones son llevadas a cabo. No hay un hacedor individual de éstas»

La interdependencia y ausencia de un yo

«Gautama sonrió y alzó la mirada hacia una hoja. Mirándola profundamente vio en ella la presencia del sol y de las estrellas -sin el sol, sin luz ni calor, la hoja no podía existir-. Esto era así porque aquello era así. También vio en ella la presencia de las nubes -sin nubes no podía haber lluvia  y sin lluvia, la hoja no podía existir-. Vio la tierra, el tiempo, el espacio y la mente -todos estaban presentes en la hoja-. De hecho la totalidad del universo existía en ella en ese preciso momento. La realidad de la hoja era un milagro maravilloso. Aunque se dé por supuesto que una hoja nace en primavera, Gautama comprendía que estaba allí desde hacía mucho, mucho tiempo; en la luz del sol, en las nubes, en el árbol y en sí mismo. Viendo que la hoja nunca había nacido, comprendió que él tampoco lo había hecho nunca. Tanto la hoja como él, se habían manifestado simplemente. No habían nacido y por tanto no morirían. Siddharta vislumbró que la presencia de cualquier fenómeno hacía posible la existencia de todos los demás.  Nada poseía una existencia separada y permanente. Todas las cosas están vacías de una existencia separada y aislada.»