Los problemas no están en tu vida sino en la forma que tú tienes de vivirla. No sólo el entorno modifica la expresión de mis genes, sino que influye mucho la forma en que vivimos. Mis genes  no dependen en exclusiva de la situación en la que me encuentro, sino más bien de como yo vivo esa situación. Y no me refiero a si la vivo «bien» o la vivo «mal», me refiero si estoy dispuesto a vivirla o no.